La historia de esta influyente familia comienza a inicios del siglo XIX, cuando un hombre de porte europeo y modales refinados apareció en Zacatecoluca, Rafael María Guirola, originario de Santander, España. Su llegada generó curiosidad en la época, pues se trataba de uno de los tantos inversionistas que buscaban oportunidades en Centroamérica.
Rafael se casó con la salvadoreña Gertrudis de la Cotera y Gonzáles, con quien formó el linaje que más tarde transformaría Santa Tecla. Sus primeras inversiones probablemente estuvieron ligadas al añil, pero su fortuna se consolidó cuando la familia apostó por el cultivo del café, que se convertiría en el principal motor económico del país.
Con visión y capacidad económica, los Guirola acumularon tierras, desarrollaron infraestructura y se posicionaron como una de las familias más adineradas de la época.

Fotografía de Rafael Guirola (lado izquierdo), hijo de Ángel Guirola,
encontrado en la “Casa de las Águilas” en Santa Tecla.
El poder de la familia comenzó a desvanecerse con la caída del precio del café y crisis internacionales como la Gran Depresión de 1929, que golpeó sus negocios. Con el tiempo, muchas de sus propiedades cambiaron de dueños y la influencia del clan se redujo.
Pero el legado permanece en la historia de Santa Tecla, en el desarrollo económico del país.
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